Conociendo a Grandal

A Grandal no lo conocí en persona, nunca coincidimos en los espacios de interés con foco en la fotografía. Sin embargo, tuve referencias -buenas referencias- de colegas y amigos que reconocían y estimaban su trabajo. Otras recomendaciones -a mi entender las más significativas- llegaron de quienes aprendieron el oficio guiados por este fotógrafo cubano asentado en Venezuela desde hace muchos años. También supe que, además de los nexos afectivos, la fotografía era punto de encuentro con su esposa Gilda con quien compartió salas de exhibición y que su hija Kelly había desarrollado sensibilidad y vocación hacia el mundo de las artes, las letras y la docencia.

Por influencia y curiosidad me fui aproximando a su trabajo a través de algunas  publicaciones especializadas.

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En primera persona

Hay textos que no pueden escribirse en tercera persona. Líneas cargadas de emocionalidad, en las que la cercanía del relato nos sobrepasa y revela nuestra visión personal, íntima, aunque no reservada. Escribimos para entender y describir ciertas cosas, también para aclarar y organizar ideas. La escritura, como otras formas de expresión y reflexión, es sobretodo una necesidad. Quizá por esto, el arte es el ámbito sobre el cual deberíamos escribir con mayor libertad, mostrando y mostrándonos, no como anhelo de exhibición sino como expulsión y revelación, una forma de imagen latente que se hace visible como descubrimiento estruendoso o sutil epifanía.

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Venezuela, 2017

 

Me duelen los ojos. Los cierro y aprieto, intentando contener las lágrimas. No puedo. Se escapan y bajan por mis mejillas en una caricia lenta y suave que no me consuela. He visto tanto, el dolor salta de la imagen y me traspasa. Deja su quietud para taladrar mis entrañas. ¿Cuánto he visto? ¿Cuánto falta por ver?  Lee el resto de esta entrada

Visiones de las mujeres en la fotografía (Parte 3).

La fotografía ante la desigualdad de género.

Sobre la fotografía se ha dicho que es una disciplina con nombre de mujer pero históricamente patriarcal. La luz une a la mujer y a la fotografía, siendo el punto de encuentro entre escribir con luz y dar a luz, fotografiar y parir.

La fotografía carga con parte del peso de las representaciones y los imaginarios sociales, al ser uno de los insumos básicos sobre los que se erige la imagen que tenemos y nos hacemos de lugares, circunstancias y personas que no conocemos directamente pero sobre los cuales tenemos referencias visuales que nos permiten identificarlos y aproximarnos a ellos. Esto aplica incluso para algunos conceptos, de manera que la imagen fotográfica ha permitido el establecimiento de cánones, construcciones culturales y estereotipos que influyen en la forma como las mujeres se ven y son vistas, como han sido representadas y como están en las búsqueda de sus propias representaciones. Lee el resto de esta entrada

Visiones de las mujeres en la fotografía (Parte 2)

De la sombra al asombro.

Preguntaba Mario Benedetti ¿Y si dios fuera mujer? Una punzante interpelación que traspasa el terreno religioso y se expande a otras dimensiones donde también vale increparnos y, en este caso, revisar las visiones y ficciones de las mujeres en la fotografía. Un camino que, como el poema de Benedetti, puede albergar más hipótesis que certezas, más provocaciones que respuestas.

Al repasar la participación de la mujer en la fotografía nos encontramos una figura opacada por el protagonismo masculino, asociado culturalmente con -mejores y supuestas- destrezas en aspectos químicos, técnicos y tecnológicos. Una primera discriminación que vio a la mujer, por una parte, como “modelo” o “musa” de un artista varón que proyectaba sus deseos masculinos en una imagen femenina construida e idealizada; y por otra, como la esposa del inventor, la asistente del fotógrafo, la hermana de…, la hija de… un interminable juego de exclusiones donde, prácticamente, había que agradecer los espacios que la superioridad masculina “les daba” o “les dejaba”, sin reconocer que, mayoritariamente, fueron ganados con talento, decisión y creatividad. Lee el resto de esta entrada

Visiones de las mujeres en la fotografía (Parte 1)

De la chica Kodak a la conejita Playboy.

En la fotografía, algunas cosas se modifican y otras se mantienen inamovibles. Pese a las transformaciones, hay aspectos que se resisten al cambio ya que como afirma Cristina García Rodero: “la sociedad va avanzando y cada vez es menos machista, pero la fotografía no.” Esta fotógrafa, que en 2009 se convirtió en la primera española en ingresar en la agencia Magnum, ha vivido en carne propia las vicisitudes de una fotografía que se afianza en la visión patriarcal, donde lo femenino transita el menosprecio, el espectáculo y la caracterización complaciente, adecuada a estándares e intereses de turno.  Lee el resto de esta entrada

La muerte del embajador y el nacimiento de un héroe

 

Las fotos de la muerte del embajador ruso en Turquía inevitablemente se suman a las reflexiones sobre el impacto de la imagen en la sociedad actual. Diferentes posiciones se asoman: mientras unos se centran en el endiosamiento del fotógrafo y su temple al capturar el hecho; otros cuestionan su registro por insertarse en el sistema propagandístico del terrorismo que se sirve de los medios para amplificar sus acciones, al punto que sus métodos se viralizan por el ecosistema comunicacional sin pagar un espacio o desarrollar una campaña en los términos tradicionales, en este sentido el alcance de los acontecimientos es el punto de atención pues no sólo se impacta a unos cuantos protagonistas o afectados directos, sino a millones de espectadores hiperconectados. Lee el resto de esta entrada

Casualidades, reflejos e interpretaciones

No creo en casualidades, me inclino por las interpretaciones que, como tal, son libres y pueden ser acertadas o no.  El foro “Más que mil Palabras“, organizado por el movimiento estudiantil en la UCV este 24 de abril, me dejó algunas de ellas.

El panel conformado por autoridades en materia fotográfica como Nelson Garrido, Roberto Mata y Vazco Szinetar, junto a jóvenes reporteros gráficos como Carlos Becerra, Isaac Paniza, Gregorio Marrero y Juan Hernández (Juancho), bajo la moderación de Gabriel Osorio, hizo converger investigación y praxis, reflexión y acción.

Los jóvenes fotógrafos relataron, con sinceridad y trasparencia, el trasfondo de muchas de las imágenes que nos han puesto en perspectiva las magnitudes de los sucesos que vivimos en Venezuela desde el 12 de febrero. Nos contaron cómo los chalecos antibalas y las máscaras antigás se han sumado a sus herramientas diarias de trabajo, quizá más necesarias que un teleobjetivo, un flash o un gran angular. Lee el resto de esta entrada

La (in)conveniencia de la imagen

Las verdades suelen ser acomodaticias, el problema es cuando son descarada y abiertamente acomodaticias. Tal desparpajo fue mostrado por la diputada, periodista y exministra de comunicación e información, Tania Díaz, quien pidió “no “criminalizar” a nadie por aparecer en fotos”, esto a propósito de las imágenes de grupos armados en la UCV el pasado 03 de abril. En las fotos ampliamente difundidas es posible identificar algunas personas afectas al gobierno, como el caso del estudiante Kevin Ávila a quien, seguramente, la diputada del PSUV intentó proteger con sus declaraciones.

Sobra decir que el periodismo y la fotografía tienen una relación compleja mediada por inacabadas discusiones sobre ética, veracidad, memoria colectiva y una larga lista de temas en los que no se puede obviar el valor de la fotografía como documento histórico y social. Tal recordatorio es necesario en los actuales momentos en los que las incomodidades causadas por las imágenes que circulan por la red son cada vez más contundentes. Lee el resto de esta entrada

“Una foto es siempre invisible: no es a ella a quien vemos”

La terrible imagen del estudiante desnudo en los espacios de la UCV agitó súbitamente esta frase de Roland Barthes: “una foto es siempre invisible: no es a ella a quien vemos”, la repetí tratando de digerir lo indigerible, de entender aquello que, aun y afortunadamente, no podemos entender, aceptar ni tolerar.

Ciertamente, como ya muchos han dicho, esa imagen desnuda no a un estudiante, no a un venezolano, sino que deja al descubierto la peor faz del poder: arbitrario, déspota, indigno y cruel.

No se fotografió a un muchacho, sino a un país. Fragilidad, pudor, indefensión, vergüenza, humillación, desconcierto, encarnados en un joven que más que remitirnos a la metáfora del futuro y la esperanza, nos cincela las profundas grietas de un país, en el que se persigue a la juventud quizá por representar el brío y la valentía; se ataca a la Universidad tal vez porque en su esencia prevalece la búsqueda del conocimiento y el debate de ideas; se roba, maltrata, agrede al que piensa distinto, al que quiere informar, acaso por la desesperación de aquel que acorralado en su bunker grita exasperado en un último intento por imponer y controlar. Lee el resto de esta entrada